Localización

Durante mucho tiempo el armario donde se guardaban los documentos era considerado como el archivo. Para que se produjera el paso del armario-archivo a un lugar físico específico, donde se custodiara la documentación municipal, hemos tenido que esperar bastantes años.

En el caso de Alboraya, hasta bien entrado el siglo XX los armarios donde estaban los documentos “antiguos” iban cambiando de ubicación sin tener una localización definitiva. En 1949 la documentación municipal estaba depositada en 8 estanterías ubicadas donde menos molestaban.

En el impas al año 1985 la documentación se fue acumulando en una buhardilla, en la segunda planta de la Casa Consistorial, a la que se accedía por una escalera prefabricada de metal y donde la temperatura, humedad e iluminación distaban en exceso de las óptimas.

Ahí continuó la documentación hasta que la falta de espacio fue apremiante y en 1988 se habilitó también la antigua cárcel situada en la planta baja del Ayuntamiento. A ella se accedía atravesando un corral que se utilizaba como depósito de motos viejas y trastos. En general, el resto de oficinas tampoco corrían mejor suerte pues la Casa Consistorial necesitaba urgentemente su remodelación y ampliación.

Al iniciarse las obras de la nueva Casa Consistorial en 1990 y viéndose por tanto afectados los dos depósitos de archivo (la buhardilla y la cárcel), en junio de 1989 se traslada toda la documentación al antiguo edificio de las Hermanas de la Caridad (Colegio de San Jose y San Andrés). Durante más de dos años al archivo se le asignaron dos de las antiguas aulas del colegio y el patio de recreo. El acondicionamiento consistió en realizar un cerramiento y cubrir con uralita.

La larga provisionalidad, la más que abundante humedad y la visita de las ratas fueron soportadas estoicamente por la documentación, por el personal y por los usuarios.

Después de este momento de incomodidades y dificultades, por fin concluyeron las obras y se habilitó la segunda planta de la nueva Casa Consistorial para Archivo Municipal. Aunque inicialmente, no se diseño diferenciando entre depósito y oficinas de trabajo, después de un arduo tira y afloja se consiguió la separación de las dependencias, de modo que por primera vez, el archivo contó con unas instalaciones adecuadas.

El nuevo archivo no solo contó con unas dependencias apropiadas, sino que además vino parejo a la aceptación de un nuevo concepto: el archivo no es un trastero.

El crecimiento constante de la documentación municipal y la falta de resistencia del edificio para la instalación de un sistema de conservación en compactos, implicó de nuevo el replanteamiento de los locales destinados a Archivo Municipal. En 2000 se decide trasladar el archivo de la segunda planta a la planta baja.

Se acondicionó el antiguo Salón de Sesiones con la instalación de compactos que fundamentalmente tenían la ventaja de aumentar sustancialmente la capacidad del depósito. Al mismo tiempo se comunicó con el depósito una dependencia diferenciada para el personal del archivo e investigadores.

Entre 2009 y 2011 se suprimieron estas dependencias. Desde septiembre de 2011 el archivo vuelve a contar con una oficina y sala de consulta apropiadas para desarrollar sus cometidos y atender a los usuarios.

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